“  toca madera; toca madera; toca madera;…” : Conducta transmitida socialmente que forma parte del ámbito de las creencias y las supersticiones  que “sirve” para que un pensamiento y/o acontecimiento negativo no se produzca.

Quién no ha tocado madera alguna vez para no verse protagonista ante una enfermedad, un accidente o cualquier acto con repercusión negativa hacia nosotros y hacia los seres queridos que nos rodean.  Tocar madera es en muchas ocasiones un acto mecanizado, socializado y normalizado. Aparentemente no hace daño; es inocuo ya que forma parte del mundo de nuestras creencias. ¿ Es posible que este pequeño y sencillo pensamiento conductual sea ejemplo, como tantos otros, de una base psicopatológica en personas con cierta predisposición a tenerlas ?.

No hace mucho, estuve revisando bibliografía  sobre la el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), psicopatología y síntomas compuestos por pensamientos intrusivos en nuestra mente que no podemos evitar,  y  actos y conductas compulsivas para minimizar la ansiedad que dichas creencias provocan en la persona,  y encontré el caso de una adolescente con un TOC my pronunciado con afectaciones muy importantes en su día a día.  Para que os hagáis una idea: para lavarse las manos abría y cerraba el grifo 10 veces, para vestirse se ponía y quitaba las prendas varias veces, atarse los cordones otras tantas, para entrar y salir de casa debía abrir y cerrar la puerta también varias veces además de realizar una vez fuera conductas de comprobación volviendo a entrar a la vivienda  para revisar ventanas, gas, puertas y grifos cerrados, etc.. En fin, que salir de casa para ir al colegio suponía alrededor de 2 horas en términos de pérdidas de tiempo diarios. Eso sin contar con las interferencias que dicha patología estaba teniendo entre sus iguales, en el aspecto académico, familiar, de autoestima, etc..

¿ Pero cómo había llegado esa chica adolescente a tal extremo ?. Bueno, contestar a esta pregunta me llevaría un buen rato de escritura, aunque varios factores parecen diferenciadores: una base de predisposición biológica unida a factores de adquisición social y ambiental. Resulta que el “ toca madera” era una  conducta expresada muy común en su familia. Su madre la usaba y trasladó dicha creencia hacia su hija. Ésta comenzó a “tocar madera” ante pensamientos negativos que ella tenía en relación a sus padres sobre todo cuando la dejaban sola con su hermana en casa. ” … tienen que ir en coche… espero que no les pase nada… ( toca madera para ello);  “ … tiene que ir al médico… espero que no tenga nada ( toca madera para ello); etc…  El acto de tocar madera se  asentó en su sustrato de predisposición genética a tener algún tipo de psicopatología  y paulatinamente dicha conducta se fue ampliando hacia otras formas conductuales de mitigar y calmar las fuertes ansiedades que los distintos pensamientos negativos e intrusivos sin control le estaban abordando.  Las conductas de comprobación de los grifos, puertas, ropa, etc.. no son más que actos similares al “tocar madera”. En esencia son lo mismo.  Realizar la compulsión es a ojos de quién sufre el TOC una falsa forma de reducir los niveles de ansiedad producidos por el pensamiento que los guía.

¿ Acaso no nos quedamos más tranquilos si antes de dormir comprobamos por ejemplo que tenemos apagado el gas de la cocina, la luz del comedor, etc… ?. Pero claro, ahora imaginemos que una vez que lo hacemos y nos metemos en la cama, nos vuelve a venir a la mente la falsa creencia de que puede que el gas de la cocina, la luz del comedor, etc.. estén encendidas. Pues nos volvemos a levantar para comprobar y nos volvemos a la cama. Pero… una vez allí, nos preguntamos si realmente está apagado. Y así sucesivamente.  Quizás una forma de calmar este pensamiento sea apagar y encender el interruptor 4 o 5 veces, y mirar el gas también otras tantas. Actos y conductas agrupadas de comprobación.

Como podéis ver el encadenamiento entre pensamiento, conducta y tiempo de comprobaciones se vuelve patológico a menos que no exista algún tipo de ayuda y control de un profesional al respecto. El TOC no siempre cursa con síntomas de comprobación, si no que los tipos de pensamiento intrusivos a veces no van de la mano de ninguna conducta y se quedan en la mente dando vueltas una y otra vez sin control. Otras veces sin embargo, el tipo de pensamiento obsesivo tiene una temática sexual, paranoica, numérica, de limpieza, de orden,  etc… con su correspondencia compulsiva. Lo que si que parece claro es que en cualquiera de sus modalidades el TOC afecta a la calidad de vida de la persona que lo sufre mermando las relaciones sociales, la autoestima y provocando inseguridades, ansiedad y sintomas depresivos entre otros aspectos.

En d2 realizamos una evaluación profesional psicológica del tipo de síntomas obsesivos y compulsivos para determinar si realmente existe algún tipo de psicopatología en curso al respecto. Si es así, diseñaremos estrategias terapéuticas individualizadas tanto en niños, adolescentes como en personas adultas con el objetivo puesto en el autocontrol de la persona ante los pensamientos intrusivos así como en las conductas compulsivas.

Solo un psicólogo clínico y un psicólogo general sanitario pueden evaluar y diseñar un tratamiento de una psicopatología.